sábado, 4 de abril de 2009

La Habitación

Cuando el momento ya se acercaba, yo y mi hermano menor estábamos dentro de los presentes en aquella habitación, sabiendo que seríamos testigos de un hecho que marcaría los días venideros de cada uno en formas diferentes. Todos quienes estaban ahí teníamos conocimiento de que aquel instante llegaría, pero no por eso era menos significativo ni involucraba el haber tenido más preparación. Solo quedaba esperar el arribo de aquella hora en que cada quien manifestaría sus emociones mas sinceras.

Muchas personas distintas se encontraban dentro de aquel grupo que nos rodeaba. Se podía apreciar a quienes representaban autoridad, con un estado simbólico que los diferenciaba de los demás. Había también personas solitarias, aisladas del resto pero con algún tipo especial de nexo con alguien particular. Se veía además a otro tipo de gente, aquellos que siempre discuten entre si y se llevan mal con los otros, ocupando un gran numero, como a su vez los más sociables que gustan de llamar la atención … en fin, un conjunto de personas muy variadas, todos ellos conocidos de mi hermano, sin tener noción de mi existencia.

A lo largo de todo el tiempo que han llevado conviviendo en esta gran habitación en que nos encontramos, un sinnúmero de reacciones han surgido: expectativas, decepciones, alegría, tristeza, ira, nostalgia, empatía, admiración… en fin, una red de sentimientos que dieron pie a la formación de diversas relaciones entre algunas personas, creando a su vez amistades o rivalidades.
Todo esto ha dependido de cómo cada quien se ha comportado y manifestado su forma de ser.
A decir verdad, es poco imaginable que todos tengan algo en común, pero de hecho así lo es. Pues el solo hecho de haber conocido por cualquier medio a mi hermano los ha conectado sólidamente.

Al hacerlo ingresaron todos por la misma puerta a esta habitación, y desde ese momento han interactuado al interior, siempre unidos por esa puerta. Pero ahora cada quien tomará una salida distinta… pues un ciclo ha concluido, y la estadía en este lugar ha de terminar.

Antes de que nos separemos tengo que decirles algo importante: el significado de la palabra hermano que tengo yo no es el convencional. Yo y la persona a quien aplico esa palabra somos muy distintos entre nosotros, y es difícil encontrar un punto en común: yo he nacido primero, y tengo una concepción totalmente distinta de las cosas que la que tiene mi hermano menor. Él solo busca llevarse bien con la gente, pasar un buen rato y continuar con su vida. No se fija con que tipo de personas se relaciona, ni le interesa conocerlas más allá.
Lo único que nos mantiene unidos es el tener el mismo origen.

Nuestras diferencias evidencian el hecho de que todos quienes nos rodean en esta habitación sólo tienen algún tipo de vínculo con mi hermano… yo, en cambio, solo me dedico a observar. Nadie aquí me conoce ni se ha percatado de mi presencia jamás. De hecho, ni siquiera mi hermano me ha visto alguna vez, pues únicamente lo pueden hacer quienes hayan interactuado con él y hayan pasado la capa de superficialidad que separa a dos personas.

Por si me había olvidado de comentaros, en esta habitación todos también tienen un hermano, que tampoco es visible a los demás, excepto a mí. Sólo en algunos casos he podido llegar a percibirlo, y es a aquellas personas a quienes me gustaría volver a ver en el futuro.

Pero ahora, cuando ha llegado el momento en que cada quien tomará distintos caminos, es necesario asumir aquello. Cuando me pregunto cuánto tiempo dudará esta separación, dolorosamente surge la posibilidad de que para siempre. A veces salir por diferentes puertas involucra muchas cosas, incluida la opción de no volver a ver a aquella persona jamás. Es por eso que importan tanto los recuerdos, pues pueden llegar a ser el último vestigio que se tiene de una persona.

A pesar de todo, hay unos pocos casos en que se podrá volver a ver a alguien, pero todo depende de la forma en que se manifiesten aquellos sentimientos que los mantengan cercanos… para hacer eso solo hacen falta un par de palabras. Aquellas que pronuncies al cruzar el umbral, que quizás sean las últimas. Hay numerosas expresiones para decir en aquel momento, pero lo que realmente importa es la intención. Solo habrá una instancia en que se podrá decir todo, y eso muchas veces marcará el futuro de ambas personas.
Todo depende de lo que se diga, y lo más importante… ahora que vienen numerosas separaciones, de aquellas palabras dependerán los futuros reencuentros.

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