Aquí estoy una vez más, siguiendo la rutina. Aburrida y monótona esclavización.
Hoy quise liberarme, y ahora, subiendo al bus que lleva otros esclavos, creo tener la oportunidad al ver un destello en el último asiento, el cual me atrae, aunque no pueda describirlo.
Me acerco por curiosidad, solo observando el resplandor.
Pero pierdo el equilibrio cuando el bus comienza su marcha, y al recobrarme me doy cuenta de que mi visión se ha esfumado… y con ella mi intento de rebelión.
He caído nuevamente en los engaños de la rutina.
Y ahora estoy siguiendo el mismo recorrido que todos los días.
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