sábado, 23 de octubre de 2010

Pozas

La lluvia recién caída dejó espejos multiformes esparcidos por todas las calles. La mayoría de los pocos caminantes que transitaban mojados a esa hora los ignoraban, mientras que algunos los miraban de soslayo y los menos se detenían y contemplaban con curiosidad las imágenes que proyectaban.

Éstos últimos, tras observar un rato, seguían con su trayecto meditando si el reflejo presenciado era lo que esperaban ver mientras el sol comenzaba a sonreír entre las nubes.

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