Siempre me he preguntado si alguno de entre todos los pasajeros que escucha día a día el típico ¡No pase la línea amarilla! alguna vez ha pensado que el asistente de andén lo dice para evitar que la gente cuerda cruce hacia la locura.
De todos modos, creo que soy el único que piensa sobre eso. Quizás en el momento adecuado no alcancé a escuchar la advertencia, y es por eso que ahora la gente me mira un poco raro.
Cada vez que me encuentro en el ajetreo del andén me pregunto si alguno de entre todos los pasajeros que escucha día a día el típico ¡No pase la línea amarilla! alguna vez ha pensado que el asistente lo dice para evitar que la gente cuerda cruce hacia la locura.
No sé qué cara debo poner cuando medito sobre eso, porque la gente me mira un poco raro.
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