El misterioso personaje que caminaba como si llevara un gran peso consigo dio la vuelta a la esquina y se detuvo a observar su entorno.
Tras asegurarse de que estaba solo, llevó a cabo la difícil decisión que había tomado y asesinó a su sombra arrojándola a las fauces del único farol en funcionamiento.
Luego, sumido en plena oscuridad, emprendió la huida a paso ligero sabiendo por dentro que estaba libre de culpa y que en este caso el fin justificaba los medios.
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